jueves, 2 de noviembre de 2017

Ideologias Del Siglo XX

Nazismo
Fascismo
Origen del término: El término “nazi” proviene de la contracción de Nationalsozialismus nombre que los miembros del partido hitleriano dieron a su modelo de gobierno el Nacionalsocialismo  
Racismo: Se inclina a ideas de pura raza, esto independientemente de que sea negro o blanco, pues si este fenómeno se presenta en países africanos se discrimina a la raza blanca y si es en países de blancos es el contrario

Economía:
El proyecto económico de los nazis era, cuando menos, errático: Hitler mismo admitió no tener una teoría económica a la cual apegarse. Los nazis apostaban más al voluntarismo y a las decisiones infalibles del führer que a la planificación estratégica de una economía.

Anticapitalismo:  La figura del banquero-financiero como elemento degenerado de la burguesía se estigmatizó de la mano del nazismo, una forma particular de fascismo que terminó convirtiendo a la Alemania de Hitler en la cara más oscura y denigrante del comportamiento humano.





Símbolos: El nazismo se identificó con una estética militar, de uniformes e indumentaria imperial, así como con los símbolos de su pasado glorioso a recuperar: el águila imperial, la cruz gamada, la esvástica, y los colores rojo y negro, que simbolizaron en su bandera la proclama por la preservación de la sangre y la tierra (Blut und boden) que perseguían.




Totalitarismo: En el fascismo, el Estado está presente en todos los aspectos de la vida de la gente, sin dejar abierto ningún canal para que puedan escucharse voces disidentes. La ideología todo lo penetra: el trabajo, la escuela, la juventud, los medios de comunicación, etc. La democracia y el voto se consideran métodos inútiles para llevar adelante un país, y obviamente, solo existe un partido político único.
Modelo político: El régimen nazi propuso y luego construyó un modelo político que centralizó todo el poder en una suerte de Estado absolutista, totalitario y monopartidista, cuyas labores eran la organización y conducción de la sociedad completa, imponiendo la militarización y partidización de las instituciones, así como el culto a la personalidad del caudillo o führer de quien emanaba toda la autoridad y el poder.



Militarismo: Para sostener el autoritarismo hacía falta un fuerte aparato militar, cuyo espíritu trascendió a la sociedad toda. La educación en los valores castrenses y los grandes desfiles de uniformados, planeados meticulosamente, se hicieron parte del paisaje cotidiano en los períodos de gobiernos fascistas. Además, los partidos fascistas organizaron grupos de paramilitares que se involucraron en la persecución de los opositores.
Ascenso al poder: El nazismo aprovechó la crisis permanente de la República de Weimar para instigar al pensamiento anti democrático y asediar a sus opositores mediante grupos de choque (las SA, o los “camisas pardas”), eventualmente intentando (y fallando) un Golpe de Estado en 1923.
Un posterior vuelco a la derecha alejaría al partido de algunos seguidores, pero le ganaría el favor de muchos sectores derechistas, que accedieron a financiar el partido.
Personalismo: La historia demuestra claramente que los gobiernos fascistas siempre se organizaron en torno a la figura de un jefe o caudillo, que partiendo de cierto carisma supo ir construyendo toda una estructura jerárquica en la que él ocupa la posición central, erigiéndose en la única voz autorizada, la del líder, y quienes lo rodean sostienen esa imagen mediante el culto a la personalidad, que trasciende y llega a toda la población.










Marxismo
Anarquismo

Religión: En el marxismo, la religión es estudiada como una expresión de las necesidades de un pueblo oprimido y explotado. Marx hace un análisis crítico de la religión no como una defensa del ateísmo sino para mostrarla como síntoma de una sociedad que hace necesaria la creación de una religión como analgésico.

Orígenes del término: Los términos “anarquismo” y “anarquista” con la connotación actual tienen su origen en el marco de la Revolución Francesa de 1789. Fueron usados como un término despectivo, para aludir a las épocas de terror y caos revolucionario que tuvieron lugar en algunas de sus etapas más convulsas, de modo que tanto Robespierre como los Enragés fueron

tildados de anarquistas

Materialismo histórico: Esta teoría sostiene que los acontecimientos históricos (guerras, cambios de gobiernos, descubrimientos de nuevos territorios, etc.) son provocados por factores económicos, no por valores espirituales.
Principales pensadores:
Los nombres fundamentales de la filosofía anarquista son muchos, ya que el movimiento es diverso y complejo, pero no puede dejar de citarse los nombres de William Godwin, Pierre-Joseph Proudhorn, Max Stirner, Anselme Bellegarrigue, ni los de Mijaíl Bakunin, Lysander Spooner, Émile Armand, Piotr Kropotkin y Elisée Reclus.

Explotación: La única forma de generar riqueza es a través del trabajo. Sin embargo, en el contexto del capitalismo, el obrero que generó esa riqueza recibe en su salario menos de lo que produce. Esa diferencia se denomina plusvalía, es  conservada por el capitalista y es la forma en que acumula capital. Es decir que la acumulación de capital es consecuencia de la explotación de los trabajadores.

Críticas al anarquismo: Al anarquismo se lo acusa de fomentar el caos y de abogar por una utopía social que desmantelaría las estructuras históricamente construidas, sin garantía de que lo que quede sea mejor. Por otro lado, la izquierda socialista los acusa de individualistas que no velan por el progreso común de la sociedad como un todo
Planificación económica centralizada: En un sentido económico, el marxismo propone una máxima participación del Estado. De esta manera, se centraliza la dirección de los factores de producción, la sectorización económica y se regulan los precios.
Arte y anarquismo:El anarquismo tuvo una marcada influencia en el arte, sobre todo durante el siglo XX, por su pensamiento libertario. Las obras de escritores como Tosltoi, Camus, George Orwell, Thoreau o incluso dibujantes como Alan Moore, son un buen ejemplo de ello.
Falangismo
Tradicionalismo católico
Una de los aspectos que separa el falangismo del fascismo es su apelación al catolicismo y a la tradición como elementos fundamentales para el nuevo Estado.
Aun siendo este punto una de las bases importante, este movimiento no era, estrictamente, un partido confesional.
El sindicalismo: Una de las características principales del Falangismo  fue su llamada a superar tanto el capitalismo como el marxismo. Para ello pretendían crear lo que llamaban un “Estado sindical”, sin partidos políticos ni corrientes ideológicas.
El Estado propuesto por este movimiento estaría dirigido por un sindicato corporativista, también llamado vertical
Nacionalismo: Este es otro de los puntos claves en el pensamiento falangista, unido de forma directa al anterior. No en vano, se conoce esta ideología como nacional-sindicalismo.
Se trata de un nacionalismo bastante extremo, aunque basado más en las particularidades españolas que en el enfrentamiento con otros países.
Totalitarismo: La pretensión de la Falangismo era crear un estado totalitario, otorgándole un papel vertebrador al sindicato corporativo. Los partidos políticos desaparecerían, dejando un régimen de partido único.
Por otra parte, propugnaba un Estado que estuviera presente en todos los ámbitos, tal y como recoge la proclama fascista “fuera del Estado, nada”.
Anticomunismo y antiliberalismo: La ideología del Falangismo  es profundamente anticomunista. Para ellos, el marxismo es una corriente que deshumaniza al hombre, haciéndole perder sus tradiciones.
Además, la oposición de los comunistas a las religiones los hacían enemigos naturales. Sin embargo, en el ámbito económico, tenían más puntos en común con ellos que con los liberales